martes, 8 de junio de 2010

EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS

EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO DE LAS COMPETENCIAS.
Xavier Vargas Beal ,23 Mayo 2005

La nueva exigencia educativa está basada en desarrollar competencias, Xavier Vargas encuentra la noción de competencia articulada a dos constructos educativos: las situaciones de aprendizaje y el aprendizaje significativo situado en la realidad.

Ronald Barnett hace la siguiente pregunta para comprender los límites de las competencias, siendo una pregunta central para entender mejor este cambio. ¿Son logros que busca el mundo del trabajo (al que debe responder la educación superior) semejantes a los logros generales que la educación desde siempre ha proclamado que persigue? Actualmente el interés de la sociedad se inclina hacia el mercado laboral, por lo que la competencia académica está siendo desplazada por la competencia operativa. Por ello hay que buscar una mejor articulación entre estos dos objetos de estudio, toda vez que ser competente –asegura- “se refiere a unas capacidades que aun siendo operativas, se encuentran articuladas sustantivamente con distintas formas de saber; ser competidor en cambio, refiere a un rol concreto dentro de unas relaciones sociales de ganar-perder”. Así las instituciones educativas podrían terminar transformando la formación inteligente y ética para servir, en una “automatizada y eficiente para ganar”

A partir de esto debemos tener un sentido más amplio y profundo de la competencia lo que vendría beneficiando el aprendizaje académico, y no basarnos solo en el que nos ofrece su origen operativo y empresarial. Por ello Xavier Vargas consigna algunos cuestionamientos: ¿No queda la práctica profesional desprovista de sentido si se desarrolla sin análisis y reflexión teórica? ¿No toma el mundo de la empresa un control excesivo de las operaciones socio-profesionales si se desnudan estas de su carácter reflexivo y su comprensión? ¿No debería entonces ser considerada la competencia –por lo menos en el mundo académico- como una noción que incluyera un diálogo de ida y vuelta entre el objeto socio-profesional al que sirve utilitariamente y el objeto de estudio que la provee de significado y sentido?

Asegura que el mundo académico ha perdido su sentido semántico original, la idea de “hacer a alguien capaz de”, para convertirse en un término que responda a fines estrictamente utilitarios y operativos.
En lo particular considero que la educación, en general, debe ceñirse al sentido original de la filosofía. “El amor a la sabiduría”. Si bien se debe tener conocimiento práctico, necesario en el mundo del trabajo, no siempre debe ser utilitario. Ya que si saben construir, van a saber crear. Los conocimientos, imaginación, reflexión, como la ciencia pura, en más de las ocasiones, ha permitido el descubrimiento y desarrollo de nuevas innovaciones, que han mejorado el bienestar humano.
¿Cómo y por qué razones habremos de re-significar esta noción -sentido semántico de educación- para que tome un significado más académico que vincule los marcos referenciales teóricos del estudiante con la acción misma en que se ponen en juego precisamente esos saberes? ¿Es esto posible? ¿No conspira de origen, académicamente hablando. ¿La noción de capacitación contra la noción misma de educación? ¿Capacitar y educar son realmente cosas distintas? ¿Por qué? ¿En qué estriba la diferencia que hace a los académicos alejarse de la capacitación para atrincherarse en la educación, al mismo tiempo que a los empresarios alejarse de ésta para atrincherarse en aquella?

Constructos pedagógicos, a decir de Vargas son los que deben ser examinados y comprendidos suficientemente por profesores y funcionarios académicos, antes de lanzarse a modificar y operar nuevos planes de estudios fundados –a veces sólo discursivamente- en el desarrollo de competencias.
En lo académico el aprendizaje significa, sobre todo, que el estudiante incorpore “a su acervo personal unos nuevos contenidos”, lo que deja fuera el “proceso de autoconstrucción de sí mismo”. ¿En qué examen final, de prácticamente cualquier materia universitaria, se analizan y reflexionan los cambios estructurales y personales ocurridos en los estudiantes en tanto seres humanos por encima de los contenidos programáticos?

Creemos que ninguno. De hecho, la mayoría de los profesores se preocupan por terminar los contenidos, toda vez que la evaluación institucional le exige que lo haga. Lo anterior hace que se le dé más importancia a la forma en que se educa, es decir qué, cómo, porqué, para qué y a quién se enseña. Esto lleva a una pregunta fundamental: El aprendizaje es sencillez y trivialidad, pues al darse este proceso entran en contacto diversos mecanismos bio-psico-sociales de gran complejidad, que mueven o accionan estructuras cognitivas que transforman al individuo, en relación a su entorno.

Entonces, ¿Por qué cuando se habla de aprendizaje el énfasis educativo está puesto en los contenidos y el proceso de enseñanza- aprendizaje y no en la identidad personal y el proceso de transformación del sujeto? Se considera que los contenidos responden a una necesidad social de conocimiento estructurado o unificado, es decir buscan una cierta uniformidad de saberes. Por ello, en la RIEMS se habla de competencias genéricas, disciplinares y profesionales. Así, el estándar esta dado por el cumplimiento de la norma establecida para cada competencia.

Lo anterior no contradice la importancia que se le debe dar al proceso de transformación del alumno. De ahí la idea de utilizar las herramientas adecuadas para favorecer su proceso de aprendizaje, tal como la aplicación de cuestionarios de “Estilos de aprendizaje” que ayuden a definir estrategias convenientes a la forma en que cada uno aprende.

¿Qué es entonces lo que realmente lo constituye? Si es el estudiante quien aprende, lo construye el mismo, ¿Por qué de mediación? “No es posible mediar ni facilitar el aprendizaje significativo, sencillamente, porque el maestro no pude mediar ni facilitar las necesidades cognoscitivas intrínsecas del estudiante que fundan sus procesos de adaptación”
Señala, que mucho ganaría la educación, si el maestro se preocupara por escuchar y responder a las necesidades cognoscitivas del estudiante. Coincido en esto último, pero para el planteamiento de que “no es posible mediar”, difiero con él. Ya que siguiendo un planteamiento de Haber más, existen tres modos distintos para abordar la construcción de conocimiento: “en el interés por predecir y controlar, el conocimiento se construye buscando relaciones de causa- efecto; en el interés por interpretar y comprender el sentido de las cosas, el conocimiento se construye buscando aquellas acciones cuyo efecto transforme la realidad a las relaciones de poder que el estudiante no desea”

En este sentido ¿Cómo hablar entonces de aprendizaje significativo y aprendizaje situado sin antes haber establecido la naturaleza profunda del sujeto? ¿Se deriva precisamente de esta transformación profunda de la persona que aprende la posibilidad de que el aprendizaje sea o no significativo? El aprendizaje será significativo para el estudiante, en tanto que le ayude a tomar las decisiones pertinentes para solucionar problemas, en el desarrollo de su vida. En la medida en que se resuelva aspectos de su realidad. Por ejemplo: que un chico comprenda que embarazar a una chica, le acarreara grandes responsabilidades, no sólo con él, sino con otras personas: la chica y su hijo, y que tome la decisión de hacerlo o no hacerlo, puede ser muy significativo para su vida futura.

Tanto la psicología humanista-existencial como el constructivismo tienen como eje de su reflexión individuo y sus estructuras afectivo-cognitivas desde las cuales entienden y resuelve la realidad. Sin embargo, los enfoques activos han dejado de lado el discurso verbal como instrumento educativo, hecho que Vargas considera inadecuado y dice: “El discurso magisterial en el aula no nos parece que sea en sí mismo una aberración educativa”. ¿No será que la convivencia y a veces el sincretismo ideológico de los enfoques activos de la educación nos han hecho olvidar la profundidad con la que el lenguaje hablado y escrito han permitido heredar y desarrollar, generación tras generación y a través de toda la historia de la humanidad, un gran porcentaje de los significados que le son relevantes al ser humano? ¿Es realmente un discurso verbal un instrumento educativo tan inapropiado?

Coincido con él, recordando que por siglos la tradición oral fue la fuente de conocimiento más importante. En la época del oscurantismo, fuera de la tradición oral, el conocimiento solo se transmitía en los monasterios o escolástica. Es hasta la aparición de la imprenta, que la transmisión del conocimiento se masifica con la impresión de libros. en la actualidad, con el internet y la Web 2.0, las posibilidades de transmisión de información y conocimiento se multiplica; no es casual que los nuevos paradigmas de enseñanza y aprendizaje hayan cambiado y se centren más en el individuo y su contexto; no tanto en la transmisión del conocimiento. Ahora se trata de seleccionar, controlar y dirigir las estrategias y herramientas más pertinentes para el aprendizaje de cada alumno sea significativo, en el desarrollo de su vida.

Por ello, se habla de aprendizaje situado, de forma restringida, “entendiendo por situación de aprendizaje el ubicar los procesos mismos de enseñanza-aprendizaje de unos ciertos contenidos de aquellas realidades que permiten la acción y a través de las cuales se pretende desarrollar unas determinadas competencias. De tal forma que se define una competencia, como: “la capacidad de movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”, es decir, la competencia es una capacidad.

Por tanto para lograr el desarrollo de competencias, el estudiante tiene que enfrentarse a situaciones problemáticas que lo obliguen a movilizar los viejos conocimientos por otros nuevos, y le permiten reorganizar sus propios esquemas de acción. Así, el papel del maestro, de acuerdo con Ana María Prieto, es diseñar situaciones problemáticas que induzcan un conflicto cognitivo en el alumno, obligando a movilizar sus esquemas y su reorganización, que permita comprender y resolver la nueva situación.

A esta construcción y aprensión de la realidad, como apropiación activa del conocimiento, a decir de Cristina Cárdenas, se le denomina posturas pedagógicas constructivistas. En las cuales el aprehendizaje – con h, “es más bien un proceso adaptativo mediante el cual, construyendo el conocimiento d la realidad del mundo, el sujeto se construye así mismo como ser humano, siempre reorganizando –en todo momento- la propia estructura cognitiva desde donde continuara readaptándose indefinidamente a través de sus propios procesos de asimilación y acomodación”.

Por último ¿Cuál es la relación estructural entre el desarrollo de las competencias y el aprendizaje significativo y situado? Xavier Vargas reconoce la importancia que tiene para la educación, el ubicar el corazón del proceso de enseñanza-aprendizaje en la acción, toda vez que es en ella que la construcción de conocimientos se garantiza al poner en conflicto cognitivo la organización de los esquemas de entendimiento de la realidad; para apropiarse del mundo de un modo especifico y donde el conocimiento toma un sentido singular y propio para cada persona. Esta “movilización de la organización de los esquemas producida por los procesos de asimilación y acomodación que cada acción de adaptación implica, la que reconstruye unos determinados conocimientos a fin de asimilar unos nuevos, desarrollando así, al fin, una nueva competencia”. Competencia que requiere un sentido socio-ético y un sentido teórico-crítico. El primero, para situar el desarrollo de las competencias reflexivas en “la dirección socio-evolutiva de la especie”, y de los valores humanos. El segundo, en el sentido de análisis y reflexión en la búsqueda más amplia del conocimiento humano, que permite el desarrollo del mismo.

Todo ello condensado en el informe Delor’s de la UNESCO: “La educación encierra un tesoro”, “Saber conocer y saber hacer, resuelven la tarea humana de saber el qué y él cómo, pero de ninguna manera alcanzan para resolver social y éticamente él con quién y el para qué. Para ello, se necesita, en palabras de Delor’s, “saber convivir y saber ser”, aspectos que retoma la RIEMS, por lo que no se puede decir que se olvide el aspecto valoral, actitudinal y mucho menos el trabajo con y para los demás. Así, al desarrollar competencias, no solo se desarrollan ciertas capacidades, sino se construye la identidad de la persona, del maestro y del alumno, en relación a su contexto y al mundo. Esto lleva a justificar el hecho de que: El aprendizaje no es algo trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera.

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