Cuando iba a terminar la secundaria y tenía que decidir en qué escuela de nivel medio superior hacer mi examen de admisión, me llamaba la atención estudiar la carrera de biólogo marino, así que me incliné a hacer el tramite en el CCH, pero anteriormente mi mamá había obtenido una ficha para que yo hiciera el examen en una escuela normal, debido a que ella quiso ser maestra porque la mayoría de sus familiares lo son, pero por diversas circunstancias no lo pudo concluir, así que solamente me dijo que tal fecha me tocaba ir a presentar el examen y lo presenté. Cuando a mi me tocó sacar la ficha para el CCH, fue poco tiempo después y ya estaba en la fila para entregar mis documentos y me puse a analizar que me iban a recoger mi certificado y que estas instituciones daban los resultados a principios del mes de octubre e iniciaban semestre a finales del mismo mes, mientras que el resto de las escuelas empezaban en septiembre, así que pensé que si me quedaba en la normal no iba a tener el certificado y que si no me quedaba en el CCH, ya no me iba a poder mover para entrar a otra prepa porque ya todas iban a llevar un mes de haber iniciado, así que me salí de la fila.
Esperé a los resultados de la normal y fui aceptada; pensando que sólo iba a estudiar ahí la prepa y posteriormente iba a realizar mi examen de admisión para entrar a la UNAM, seguí investigando en que escuela se daba la carrera y cuáles eran los requisitos, hasta asistí a diversas ferias donde daban información de las diversas carreras, pero cuando concluí la preparatoria, ya me había llamado la atención ese ambiente porque me daba cuenta de lo que hacían mis compañeros que ya estaban en la carrera, además de que una generación antes de la mía, habían incrementado un año al programa de estudios y ya tenía el grado de licenciatura, así que decidí quedarme y estudiar para maestra.
Inicialmente la única alternativa de formación era para el nivel de primaria, pero cuando iba en el 3er semestre se abrió la especialidad de matemáticas y de ciencias naturales para secundaria, así que me incline por la última área, que finalmente se relacionaba un poco con lo que me llamaba la atención, la biología.
Ser docente de nivel medio superior ha sido un gran reto, ya que los alumnos te demandan mayor preparación y actualización y además porque hay que prepararlos para su ingreso al nivel superior, por lo que lo percibo como una gran responsabilidad.
Aunque inicialmente no estaba muy convencida de ser docente, me ha llamado la atención mi campo de trabajo y trato de desempeñarlo de la mejor manera posible, porque sobre todo en el nivel medio superior es grandioso contagiarse de la alegría y de las vivencias de los alumnos y contribuyes en su formación, es muy satisfactorio encontrarlos tiempo después y que te digan que lo que vieron en tus clases les sirvió en el siguiente nivel, que muchos de sus compañeros no lo sabían y sobre todo es más trascendente cuando los escuchas decir que eligieron una profesión relacionada con la materia que tu les impartiste, lo cual implica que dejaste huella y aún más cuando en la ceremonia de fin de cursos te encuentras a papás de esos alumnos y te hacen saber que fue trascendente la labor que realizaste y que te conocen por lo que sus hijos les platicaron de ti. Algo que en algún momento me daba gusto escuchar es que algunos orientadores me comentaban que los alumnos les pedían cuando llegaban tarde que los dejarán pasar que sólo iban a la clase de Ángeles y que no era justo que no los dejaran entrar. Esto ha sido un punto de reflexión para mí, porque como ya comenté en mi participación anterior, ahora a pesar de varias estrategias que he implementado, no he logrado del todo la puntualidad de mis alumnos, no sé si la falla está en mi o los estudiantes han ido cambiando.
Lo que me causa cierta insatisfacción y en cierta forma impotencia es encontrar alumnos que no valoran el hecho de tener un lugar en una escuela preparatoria y que no entregan tareas, que no trabajan, que faltan o llegan tarde, en conclusión que no se comprometen a pesar de no tener una razón justificable, ya que al platicar con ellos les hago saber que tienen capacidad para salir adelante, que su éxito depende totalmente de ellos, de su trabajo. Otra situación es que los alumnos, aunque tengan un buen promedio no obtengan un lugar en instituciones como la UNAM o el IPN, que son las más demandadas, ya que en esas instituciones les dan preferencia a las escuelas que dependen directamente de ellas y el hecho de que haya pocos lugares disponibles, indiscutiblemente les afecta. Cabe aclarar que los alumnos egresados de las escuelas preparatorias oficiales son captados en su mayoría por la Universidad Autónoma del Estado de México, pero la mayoría de nosotros aspiramos a ser alumnos de la UNAM o del IPN y nuestros alumnos no son la excepción.
