Pere Marquès
Dado que en la educación por competencias se establece que el estudiante debe construir su aprendizaje, a través de un proceso, al cual se denomina proceso de aprendizaje y que se entiende como la serie de actividades que realizan los estudiantes para lograr los objetivos educativos que marca el programa y que además de ser una actividad individual que se produce a través de un proceso de interiorización en el que cada estudiante acomoda los nuevos conocimientos en sus estructuras cognitivas previas, se desarrolla también en un contexto social y cultural (Marqués 1999:1), y que el docente es el encargado de guiarlo a través de las estrategias de aprendizaje que diseñe. Por tal situación considero que de las concepciones de aprendizaje que maneja Marqués existen varias que retoma el enfoque de competencias, sobre todo toma elementos de aquellas que enfatizan que lo más importante es la actividad del alumno y la que el docente pueda realizar pasa a segundo término, por considerar que pasa a ocupar un papel de facilitador o mediador del aprendizaje de éste; y las que en base a ello, van acordes son las siguientes:
» Aprendizaje significativo (D. Ausubel, J. Novak). Creo que el enfoque por competencias retoma de ésta concepción los conocimientos previos, a partir de los cuales se establecen relaciones con lo que se quiere aprender, ya que el docente primero debe recurrir a indagar lo que el estudiante ya sabe, y por otro lado el hecho de que ambas proponen como recursos didácticos los organizadores previos, como son: red semántica, mapas mentales, mapas conceptuales y finalmente comparten que lo aprendido sea de utilidad.
» Constructivismo (J. Piaget). Esta concepción se retoma en la estructuración de los programas, ya que los contenidos que se plasman en ellos, definitivamente son acordes a la etapa del desarrollo en que se encuentran los estudiantes e igualmente se consideran los conocimientos previos. En el constructivismo se habla de transformar el conocimiento y pienso que eso se lleva a cabo cuando se aplica ante una situación determinada (competencias), así mismo menciona que el aprendizaje se produce a partir de la secuencia: equilibrio - desequilibrio – reequilibrio, es decir lo que se llama un conflicto cognitivo, que de alguna manera se considera en el enfoque por competencias al igual que retomar los errores como fuente de aprendizaje.
» Socio-constructivismo (Vigotski). Indiscutiblemente las competencias se basan en esta concepción porque propone como una estrategia el trabajo colaborativo para que el estudiante, considerando que al interaccionar con sus compañeros llega al aprendizaje y en dicha situación pone en juego una serie de reglas de convivencia, es decir, de valores que lo llevan a una actividad enriquecedora, al tiempo que Vigotski reconoce que el aprendizaje es un acto individual que se basa en los esquemas, experiencias previas y el contexto, pero sin embargo no se puede separar de la interacción con el o los otros al considerar que el aprendizaje se puede conseguir de forma independiente, pero se es capaz de aprender algo más cuando se está en contacto con los iguales (zona de desarrollo próximo y andamiaje)
» Aprendizaje por descubrimiento (J. Bruner). En menor medida retoma elementos de esta perspectiva en cuanto a que el estudiante actúa sobre la realidad al aplicar los conocimientos y transferirlos a determinadas situaciones, que equiparada con las competencias, equivaldría a la movilización de los conocimientos.
En cuanto a la serie de problematizaciones que expresa Xavier Vargas Beal en el artículo “El aprendizaje y el desarrollo de las competencias” y la principal que guía la discusión de la semana: ¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?, es posible mencionar lo siguiente:
Hablando del aprendizaje programado, entendiéndose por éste el que se lleva a cabo en las aulas tomando en consideración el currículo establecido y a través de los elementos que lo conforman: como con los objetivos ¿para qué enseñar?, los contenidos ¿qué enseñar? y la metodología ¿cómo enseñar? y mediante una planeación en la que se contemplan los recursos, el tiempo y la evaluación del proceso; se puede mencionar que éste no es algo trivial y mucho menos que se pueda medir con preguntas y contenidos cualesquiera, ya que de ser así, no tendría razón de ser toda la planeación didáctica, las estrategias planteadas y la forma de evaluación, y por tanto no se precisaría de un docente que asumiera el papel de guía, mediador o facilitador y qué sentido tendrían todos los enfoques de aprendizaje abarcados, las teorías del conocimiento y esta misma especialidad, pero sobre todo, de tomar en cuenta esta concepción como válida, no iría de acuerdo con el enfoque por competencias y en consecuencia con la RIEMS.
Sin embargo también se debe analizar y tomar en cuenta que en la pregunta se habla de medir y no de evaluar. Medir se refiere al hecho de cumplir con ciertos objetivos operativos, expresados en la observación de determinadas conductas en el alumno; pero sin embargo parece ser que ya estamos traspasando esa barrera y que en la actualidad lo que se busca es la evaluación para hacer las adecuaciones pertinentes en el momento preciso, pero sin dejar a un lado las adecuaciones tanto de las estrategias de aprendizaje, como de los recursos, etc., sin pasar por alto la evaluación del desempeño docente; por tanto se habla de una evaluación integral de todos los elementos y procesos que intervienen en la acción del aprendizaje y no sólo de una evaluación final. Considerando además que existen múltiples instrumentos que nos pueden llevar a la evaluación de diferentes aspectos del aprendizaje y considerar tanto contenidos como procedimientos y actitudes.
Además, si se considera las problematizaciones que se mencionan en la lectura de Xavier Vargas Beal “El aprendizaje y el desarrollo de las competencias” y en donde se concluye que se aprende cuando se actúa y se transforma la realidad y se es competente cuando se movilizan los contenidos para dar solución a situaciones que se presenten en diversos contextos de la vida y que es un acto interior en el que se reestructuran constantemente los esquemas. Por tanto, dadas todas las consideraciones anteriores se reafirma que el aprendizaje no es trivial y no se puede medir (evaluar) de cualquier manera, con cualquier instrumento y mucho menos con el contenido que se presente en un momento determinado o el que más le plazca al docente o a cualquier autoridad educativa.
